lunes, 27 de mayo de 2013

Reflexiones de la V. M. LITELANTES


Cuando uno tiene una inquietud sosténgala en su lugar, siga con esa inquietud, luchando, luchando, luchando... hasta que logre algo en el camino de la luz. Esto no tiene fin... y esto lo quiere uno ganar como -digamos- cuando uno va a una escuela y son tantos años de estudio, y después que está uno medio preparadito ya le dan su título y todo... ¡Esto no tiene "acabadero"! Pero tienen que seguir firmes. Y como eso se lo pide su Dios Interno -por dentro-, siga adelante, no se canse. ¡No se cansen los que están en este camino, eso es todo! Y ¿cómo lucha con esa inquietud que usted tiene? Pues comience usted quitándose la mala voluntad; el orgullo que le duele que X persona diga algo de usted; los celos, que eso daña mucho a la humanidad: se dañan las parejas; sean novios o sean esposos, se dañan, se enferman. Quítese eso; por ahí va usted matando el "Ego". 

“Quitándose usted: la lujuria, el celo, la vanidad que tiene con su persona y con todos los de su casa, y que hablen de usted –“¡Ah!, 
pues que hablen, no me importa”-. ¡Fíjese, por 
ahí va empezando usted a conocerse!” 

“¡Que usted llega enojado a su casa, acabando hasta con el "nido del gato", enojado! ¿Por qué? ¡Quién sabe!: porque le fue mal en su trabajo, platicó con algún amigo y ¡quién sabe el amigo qué le dijo...! y viene a estrellarse en su casa”. "Bueno -se dice-, ¿hoy me peleé con X persona en la calle?, pues voy a llegar 'suave' a mi casa, con mis hijos y mi mujer (o mi mamá o mi papá)". 

“Y va viendo usted que se va moderando y va cogiendo gusto a la enseñanza. Pero si sigue así, enojado con todo el mundo porque se le atraviesan, nunca llegará bien”. 

“Una se tiene que quitar todo eso... Yo era tremenda: el que me la hacía me las pagaba. ¿En quéforma? Yo vería. Yo buscaba el modo de desquitarme; no era santa, pero ya después de ver este camino, ya se me quitó esa manía, y si yo hubiera seguido con eso ahora les enseñaría a todos que tuvieran odio con todo el mundo, y eso no es justo; enseñaría una cosa absurda. Ahora, lo que quiero es que se comprendan el uno al otro, que sepan vivir, que nos necesitamos el uno al otro -no será hoy, no será mañana, pero el día sí llega-, y poco a poco va viendo su avance, y eso no lo ve de la noche a la mañana, ni lo ve en dos ni tres años. Porque para uno quitarse el defecto de la mala voluntad contra otro, es difícil: le hacen algo a una y a una le sigue ese ardor por dentro; ya ven que no es tan fácil...

“Mi inquietud era conocer algo "raro" que no fuera la Iglesia Católica, que alguien me explicara bien el asunto éste; y sí, lo logré. Y muchas "limpias" me gané de mis padres, porque yo de chiquita buscaba y buscaba, hasta que encontré. Y poco a poco, leyendo y  viendo la situación me recordé de muchas cosas... Y era mi inquietud, porque en mi casa nadie tiene estas ideas -¡absurdas!, como dicen ellos-, porque claro, la familia que no está en este camino dice que son ideas absurdas, y hay que dejarlos que sigan... A uno le gusta y ellos tienen otra idea; que sigan la suya y que uno siga la de uno, pero respetando el lado de ellos y que ellos me respeten a mí; y si no me respetan, me da igual... ¡Eso, ahora!, porque antes les decía: "hasta la despedida", porque uno no es perfecto desde el principio; poco a poco se va corrigiendo uno. Si un hijo es mal educado, uno lo va enseñando hasta que el “Cniño se ha educado; así somos nosotros los grandes, tenemos que aprender la lección así, de grandes...”

“Esta enseñanza se lleva tal como el Maestro Samael la ha dejado, no como el cambio que le han dado otras personas”. 

“Esta doctrina es para llevarla, no para la crítica”. 

 “El momento es apropiado para hablarle a la gente de la alquimia... Ahí tienen el libro "El Matrimonio Perfecto"', que lo estudien y que lo vivan si tienen la capacidad, y si no tienen la capacidad ¡que se olviden! Porque si uno los va a obligar diciéndoles: "Tienen que hacer el trabajo así” es obligarlos, y cada uno de ustedes es libre de trabajar a su modo, y seguir la enseñanza con firmeza y constancia porque les nazca, no porque se obligue. 

Estúdiense los libros del Maestro Samael; es lo único...” 

“La alquimia está en las manos de ustedes. Los que son casados tienen muy bien con quien trabajar; si su esposa les ayuda, les coopera en el trabajo... ¡Trabajen!” 

“El "Yo" de la pasión es el que primero salta adelante. No es su persona, sino el "Yo" de la pasión; porque si uno quiere progresar, trabaja en sí mismo y lucha con uno mismo, y si su compañera le sirve para su trabajo, ¡luche hasta conseguirlo! ¡Hasta conseguir el triunfo! Porque nada se consigue sin tener la lucha...”

“Cuando usted se dedique a trabajar, ¡luche por trabajar! ¡Por no caerse! Eso es todo. Ahí está muy clarito: no perder el licor seminal, el vino sagrado; saberlo aprovechar, subirlo hacia arriba; no derramarlo...”

 “Usted lo que mete es lo intelectual. Usted no va trabajando libremente, sino que primero mete el intelectualismo por delante, y eso lo define a usted...”

“Decir que los castiga la Ley, y que los condenan, y que los va a castigar, y que la Ley viene, y "que esto y que lo otro"... Eso es para las personas que se dejan meter sustos y miedos. Nosotros estamos grandecitos para dejarnos espantar por otros. Porque esa persona que se lo ha dicho, no ha reencarnado su Real Ser; es humano común y corriente como nosotros; un estudiante más, un estudiante menos... Es un alumno de tantos de los que el Maestro Samael tuvo. Después de que el Maestro Samael ha desencarnado, se han hecho "grandes maestros"; ya no se pueden ni contar con los dedos de las manos, porque hay por "montonales". Murió el Maestro Samael y ha salido tal cantidad que ya no tiene ni "contadero"; y cada cual va enseñando a su modo, pero no se estudian las obras del Maestro Samael. Y ninguno de esos que tanto dicen, que "la enseñanza es mía, y que es esto, y que lo otro”, ninguno se sacrificó por escribir un libro, y lo poco que han hecho ha sido copiado de los mismos libros del Maestro Samael. Nada han sacado de su capacidad intelectual para escribir un libro. Todo ha sido copiado del Maestro Samael”. 

“Esta enseñanza es muy libre. Esta enseñanza la tienen que coger, estudiarla, vivirla; diga lo que diga fulano de tal: "que esto o que lo otro". ¡No! Ustedes no hagan caso, ustedes sigan su camino sin que nadie los detenga; que nadie les venga a meter susto, ya están grandecitos para que se dejen asustar. Si a ustedes les nace seguir un camino, síganlo sin que nadie los equivoque”. 

“Nosotros somos las mismas personas: nosotros desencarnamos, seguimos con los mismos defectos que tenemos aquí, seguimos allá; porque estamos inconscientes...” 

“Con nuestros defectos: Si tenemos Conciencia los vamos eliminando, tanto aquí como allá. Pero si no tenemos conciencia seguimos dormidos, aquí y allá...” 

Citas tomadas de una entrevista que LA V. M. LITELANTES concedió en su PRIMERA 
VISITA A MADRID, ESPAÑA (1981).

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